ELEGÍA DE GENARO

ELEGÍA DE GENARO

David Estopier

Para Genaro Castillo Muñoz

 

Estoy seguro que la noche desde hoy

tendrá más diamantina;

el eterno torero seguirá capoteando la embestida

porque de amor se vive y de amistad se bebe

porque aunque la faena sea inquietante

el capote permite

el capote ennoblece

el capote consuela

 

Estoy seguro que la noche desde hoy

tendrá más militantes

el líder está izando la bandera

de los ojos nostálgicos de todos

porque el recuerdo es duro pero eleva

los cófrades asisten

la marcha es solidaria

el unísono alivia.

 

Estoy seguro que la noche desde hoy

tendrá un espacio

para vivirlo Intacto e intocable.

 

Un hombre es un espejo que se mira

de cerca y desde lejos con cautela

para que uno se mire

para que uno se sepa;

los espejos afirman

 

Espacio que me brinca en el silencio

estrella en diamantina

Genaro es un espejo y una noche

palabra que me brinca en las palabras

viraje colapsado

nostalgia amotinada

Genaro y su capote

Torero agigantado

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DRACO

Alguna vez escuché por ahí que “la gente buena se muere joven, se va al cielo pronto”… y seguramente esta vez no fue la excepción.
Genaro Muñoz (Draco), con toda seguridad cumplió la encomienda que nuestro Señor le dio al estar en esta tierra, por eso ya se encuentra ante su presencia.
Por supuesto que es doloroso ver partir a un amigo, pues una parte de nosotros se va con él. Cuando sabes que ya no lo vas a volver a ver, ni a escuchar, es ahí donde el corazón se estruja y el estomago gira y las lagrimas brotan…

En nuestro interior sabemos que aunque no veamos a las personas, tenemos la certeza que están bien, así me pasaba con Genaro, me lo llegaba a encontrar de repente, siempre saludándome sonriente con las palabras “Maestro Kadenna”. Varias veces compartimos el pan y el vino, siempre con su estruendosa pero contagiosa risa, que invitaba a unirse al festejo.
La última vez que lo vi, estaba sentado afuera de la Fonditaliana con Vane, al verme levantó la vista y me dijo las palabras de siempre. Se levantó y nos dimos un abrazo sincero, le pregunté cómo estaba y me dijo que bien, aunque a todas luces se veía muy desmejorado, pero su optimismo me dio confianza que era verdad.

El sábado recibí un mensaje de Juanjolín que decía: Descanse en Paz… mi mente al instante lo relacionó con nuestro amigo Genaro y pensé que finalmente había perdido una batalla…

Me quedo con el Genaro que me reclamaba cuando leía mis escritos porque le ponía palabras difíciles, ya que alguna vez me confesó su dislexia… con el Genaro que guardaba los corchos de las botellas de vino… con el Genaro que nunca dejó de sorprendernos con sus labores altruistas… con el escritor, amigo y cófrade…

PD… El señor ha de necesitar escritores, Emmanuel Carballo, Gabriel García Márquez, Genaro Muñoz…

Maestro Kadenna

Carta a Genaro

Estimado Genaro:

Recuerdo haber enviado una vez por correo un cuento corto como parte de las actividades del Taller de Creatividad Literaria de Pemex:

Cuando Sebastián despertó, camino hasta su balcón, abrió su ventana y se asomó a la calle, se dio cuenta que el viento, la tierra y el cielo no eran propicios para él, regresó hasta su cama, se acomodó y siguió durmiendo plácidamente, a la espera de un mundo más propicio para permanecer despierto.

Me gustó mucho tu comentario, también por correo: dijiste que ese cuento estaba hecho para ti, que tú eras Sebastián.

El tiempo dejó ese intercambio de correos en los estratos prehistóricos de mi bandeja de entrada, pero tu comentario aflora en la superficie de mis recuerdos recurrentes, aparece sobre la playa de la conciencia traído por la marea de la luna de octubre, o por el aroma de anís de los pastos en cada primavera.

Estimado amigo, esto es así porque todos nosotros somos Sebastián, todos somos Tú, Genaro. Gente como nosotros, en algún momento de nuestro paso por el mundo, llegamos a sentir que no estamos en la época más propicia para desear permanecer despiertos, más esto es uno de los resultados del uso mismo de la conciencia, en eterna confrontación con el entendimiento del mundo y su aceptación tal y como es. Los únicos que tienen la conciencia limpia son aquellos que la usan con muy poca frecuencia, pero nosotros vertimos la vida en el amor y la creación como si el tiempo no matara. Permanecemos en la búsqueda de destellos de creación, reímos cada vez que podemos y lloramos cuando lo necesitamos.

Sabemos que furtiva e intensamente, una pizca de eternidad viene de vez en vez a fecundar el tiempo. Hemos aprendido que el olor del alma es el de nuestros cuerpos después de amar o crear y que acariciar las cicatrices no nos ayuda a andar. Gente como nosotros nos maravillamos con la belleza de las creaciones humanas, nos sorprende la madrugada con nuestra mirada de niños observando, absortos, el firmamento nocturno. Con la percepción del tiempo que ellos tienen, cuando el mundo es “su mundo” y ellos dirigen el tiempo.

Este tiempo es tu tiempo Genaro, es nuestro tiempo, hagamos que cada hora y cada minuto dure por siempre, vivamos el vértigo del momento, pero también el éxtasis de la eternidad, palabra que toma sentido como una virtud extravagante de la poesía que nos dejó tu existir.

Tu amigo por siempre,

José Luis Rodríguez-Zúñiga

 

 

 

Volveremos a vernos

Volveremos a vernos

 Y podré poblar un mundo

                                                             de lágrimas

 y reír árboles de amor

           cubrirte de te cielo estrellas

 montañas de paz

                                                        en tu honor

 

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Un mensaje secreto

Genaro:

Soñé que me dejabas escrito un mensaje secreto en el vaho de una ventana. Quiero creer que fue tu manera de acabar de despedirnos. Siempre nos faltarán tiempo, abrazos, caminos por recorrer. Quizá en otra vida.

Me harás mucha falta, amigo mío.

Alicia Alonso

 

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Genaro, un tipazo con un enorme corazón.

 Era nuestro hermanito. A mí también me dolió porque lo estimaba mucho, y me dolió mucho ver a su familia sufrir porque se portaron súper lindos con nosotros.

Además me conmovió mucho la despedida que le dieron, de verdad se fue como un grande que fue. Siempre que alguien fallece dicen que todo mundo dice “qué bueno era”, pero la verdad es que Genaro era un tipazo con un enorme corazón; el donarle la sangre a mi papá, donar los peluches, adoptar animales en desgracia, en fin, un excelente tipo en toda la extensión de la palabra y una enorme perdida.”

 Fernando Ortiz

 genarogato

Genaro Generoso

Gracias, Edith, por poner en el blog lo que no pude hacer letras, en tu dolor pude reconocer el mío. Ese que no dejo salir nunca en las despedidas y por eso no recurro mucho a los funerales. Voy a la fuerza y esta vez preferí encontrarme algunas razones y muchos más pretextos para no ir. No me gustan porque sé que no soy consuelo y porque prefiero quedarme con lo vivido.

Pero al mismo tiempo, cuando te leí, supe que necesitaba abrazar a Genaro y no supe cómo, no me lo permití y sentí vergüenza de no haberlo querido más, de no haberlo buscado con más ternura, con más paciencia.

Lo que me queda y no quiero olvidar es que él fue como su nombre: Genaro Generoso. Cuando lo veía, así le llamaba y siempre me preguntaba ¿por qué me dices así? Porqué sí, porque así eres, le decía. No es que tuviera yo una respuesta clara, simplemente recordaba la ocasión en la que tuve que ir al hospital antes de las siete de la mañana y pasó cerca de mí sin verme: llevaba cargando una cobija y otros enseres, ojeras profundas y la palidez del que ha dormido muy poco. Recordé que tenía una tía enferma y llevaba meses cuidándola por las noches.

Ese es el Genaro que quiero recordar, aunque me deja una tristeza ingrata y me confronta para ser mejor amiga, porque cuando él me veía ponía una sonrisa y me decía ¡amiga!… ojalá hubiese estado más cerca de su corazón.

Te abrazo.

Deya